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ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN
Viernes, 3 de Febrero de 2012
AVISO A PACIENTES
La información de este sitio está dirigida a profesionales de la medicina. Su contenido no debe utilizarse para diagnosticar o tratar problema alguno. De necesitarlo, por favor, consulte con su médico.
 
 
Guía Clínica de la AEC: Cirugía Esofagogástrica

PRESENTACIÓN
PRÓLOGO
ÍNDICE
TEXTO COMPLETO (Archivo SWF 7,86 MB, 26-27 minutos a 56 Kb/s)

GUÍAS CLÍNICAS DE LA AEC PATROCINADAS POR Wyeth


PRÓLOGO Subir
El mejor criterio de valoración de la labor de una Sociedad Científica Médica es comprobar si se cumplen los objetivos que se señalan en sus estatutos, si realmente logra los fines que motivaron su fundación. Entre los que tiene establecidos la Asociación Española de Cirujanos (AEC) destaca el desarrollo de la docencia para postgraduados y la Formación Continuada (FC) en Cirugía, una forma directa de realizar los otros objetivos estatutarios, contribuir al progreso de la ciencia quirurgica y defender el prestigio de los cirujanos españoles, manteniendo y mejorando su competencia profesional. La FC es un deber ineludible de nuestra Asociación, por cuanto supone de aportación a la dignidad del cirujano en su ejercicio, como deber ético basado en la responsabilidad individual. Puesto que ejercemos una ciencia pragmática dirigida a los enfermos, no podemos olvidar que el paciente no confía en la "Ciencia quirúrgica", sino en que su cirujano sea un científico, en sus sentidos básico y terapéutico.

La necesidad de la FC es incuestionable, y su justificación es el progreso continuo de los fundamentos científicos, métodos diagnósticos y avances tecnológicos que son preciso aprender para así ofrecer a los enfermos la mejor asistencia. De este modo es como se consigue mantener y mejorar la competencia profesional antes mencionada, la dignidad del cirujano. Tras la titulación en la Especialidad, hay que seguir aprendiendo mediante una adecuada FC, y en ella son las Sociedades Científicas las principales responsables de su desarrollo: sus contenidos deben ser determinados por las necesidades que se evidencian desde la experiencia, como ya se señaló en la Declaración de Dublín de 1993, y son los especialistas quienes mejor conocen lo que es preciso aprender.

La AEC ha comprendido su obligación de establecer como objetivo primor-dial la FC, siendo la publicación de las Guías Clínicas un proyecto decisivo; con ellas se quiere contribuir a actualizar y perfeccionar los conocimientos científicos y técnicos de los cirujanos españoles.

La calidad de una obra que, como ésta, quiere ser una Guía de actualización de fundamentos, avances tecnológicos, indicaciones quirúrgicas, técnicas operatorias y cuidados postoperatorios, se define por unas características concretas:

- La primera, lógicamente, es que cumpla el objetivo que se pretende alcanzar, que en este caso es su utilidad para los cirujanos. No se trata de hacer un tratado de patología quirúrgica, ni tampoco una simple citación de algoritmos terapeúticos. Había que reflejar el estado actual de las bases científicas de la patología esofagogástrica, de los métodos diagnósticos y , sobre todo, exponer claramente cual ha de ser la toma de decisiones por parte del cirujano en cuanto a las indicaciones y técnicas quirúrgicas y ante las complicaciones postoperatorias, además de saber resolverlas, reflexionar sobre la necesidad de conocer previamente las consecuencias de sus actos en el quirófano, evitando convertirse en una moderna versión del "aprendiz de brujo". Enjuiciando esta Guía desde el punto de vista pragmático, el resultado ha sido plenamente satisfactorio: los cirujanos tienen con ella una obra muy útil, que les ha de servir de compañero bibliográfico y consejero en la atención a los pacientes.

- Después, es factor cualitativo indiscutible la programación y estructuración de la Guía, la ordenación temática y su contenido. El sumario refleja la cuidada selección de los temas, y la redacción de los capítulos muestra una cohesión que ha conseguido un equilibrio, que no es sencillo de lograr, entre principios teóricos etiopatogénicos o fisiopatológicos, y exposición de realidades diagnósticas y terapéuticas, que son las que constituyen, en definitiva, todo el sentido teleológico de la acción del cirujano.

- Las dos premisas anteriores solamente se pueden cumplir si la elección de los autores es la idónea por su competencia. Una Guía Clínica no cumple su finalidad si cada capítulo no refleja la meditada experiencia que dimana del estudio y del quirófano, expuesta con claridad didáctica. Sin duda, la decisión más acertada de la AEC ha sido encargar la dirección de esta Guía a la Unidad de Cirugía Esofagogástrica del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia, que dirige el profesor Parrilla y que ha contado con la encomiable colaboración editora de las profesoras Martínez de Haro y Ortiz. Esta Unidad, cuyo desarrollo ha alcanzado justo prestigio entre nosotros y que tiene constantes contribuciones científicas en la literatura internacional, expresa claramente la dedicación de todo un equipo ejemplarmente coordinado por el profesor Parrilla, con ideas sensatas de cuál es la verdadera orientación que ha de seguirse en la estructuración quirúrgica moderna de un Hospital Universitario: sin renunciar al concepto fundamental de la Cirugía General, hay que desarrollar especiales conocimientos y habilidades en patologías que por sus características exigen dedicaciones preferenciales y crear equipos integradores de otros especialistas que colaboren a un mismo fin, para ofrecer a los enfermos la mejor calidad posible en su tratamiento, y participar activamente en el progreso de sus bases científicas. La existencia de esta Unidad es mérito innegable del tesón y claridad de ideas del profesor Parrilla, quien ha sabido comprender cuál es el futuro de la Cirugía General y que el cirujano debe ser, como afirmaba Deaver, algo más que un médico. Desde sus inicios en la Universidad de Murcia he sido testigo admirado de su dedicación y labor integradora de la investigación con la prácticas quirúrgica, y de su capacidad para coordinar proyectos como la Unidad de Cirugía Esofagogástrica.

Con justicia, los editores agradecen a Aran Ediciones su esmerado trabajo editorial, y a Wyeth Lederle su decidido apoyo económico al proyecto de las Guías Clínicas y FC de nuestra Asociación, es éste un modo ejemplar de llevar a cabo la colaboración de la industria farmacéutica con los objetivos de la AEC, que con esta obra continúa el ambicioso proyecto de cumplir los fines estatutarios que sustentan su existencia integradora de los cirujanos españoles.


José Luis Balibrea     
 
 
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