Guía Clínica
de la AEC: Cirugía Esofagogástrica
PRÓLOGO

El
mejor criterio de valoración de la labor de una
Sociedad Científica Médica es comprobar
si se cumplen los objetivos que se señalan en
sus estatutos, si realmente logra los fines que motivaron
su fundación. Entre los que tiene establecidos
la Asociación Española de Cirujanos (AEC)
destaca el desarrollo de la docencia para postgraduados
y la Formación Continuada (FC) en Cirugía,
una forma directa de realizar los otros objetivos estatutarios,
contribuir al progreso de la ciencia quirurgica y defender
el prestigio de los cirujanos españoles, manteniendo
y mejorando su competencia profesional. La FC es un
deber ineludible de nuestra Asociación, por cuanto
supone de aportación a la dignidad del cirujano
en su ejercicio, como deber ético basado en la
responsabilidad individual. Puesto que ejercemos una
ciencia pragmática dirigida a los enfermos, no
podemos olvidar que el paciente no confía en
la "Ciencia quirúrgica", sino en que
su cirujano sea un científico, en sus sentidos
básico y terapéutico.
La necesidad de la FC es incuestionable, y su justificación
es el progreso continuo de los fundamentos científicos,
métodos diagnósticos y avances tecnológicos
que son preciso aprender para así ofrecer a los
enfermos la mejor asistencia. De este modo es como se
consigue mantener y mejorar la competencia profesional
antes mencionada, la dignidad del cirujano. Tras la
titulación en la Especialidad, hay que seguir
aprendiendo mediante una adecuada FC, y en ella son
las Sociedades Científicas las principales responsables
de su desarrollo: sus contenidos deben ser determinados
por las necesidades que se evidencian desde la experiencia,
como ya se señaló en la Declaración
de Dublín de 1993, y son los especialistas quienes
mejor conocen lo que es preciso aprender.
La AEC ha comprendido su obligación de establecer
como objetivo primor-dial la FC, siendo la publicación
de las Guías Clínicas un proyecto decisivo;
con ellas se quiere contribuir a actualizar y perfeccionar
los conocimientos científicos y técnicos
de los cirujanos españoles.
La calidad de una obra que, como ésta, quiere
ser una Guía de actualización de fundamentos,
avances tecnológicos, indicaciones quirúrgicas,
técnicas operatorias y cuidados postoperatorios,
se define por unas características concretas:
- La primera, lógicamente, es que cumpla el objetivo
que se pretende alcanzar, que en este caso es su utilidad
para los cirujanos. No se trata de hacer un tratado
de patología quirúrgica, ni tampoco una
simple citación de algoritmos terapeúticos.
Había que reflejar el estado actual de las bases
científicas de la patología esofagogástrica,
de los métodos diagnósticos y , sobre
todo, exponer claramente cual ha de ser la toma de decisiones
por parte del cirujano en cuanto a las indicaciones
y técnicas quirúrgicas y ante las complicaciones
postoperatorias, además de saber resolverlas,
reflexionar sobre la necesidad de conocer previamente
las consecuencias de sus actos en el quirófano,
evitando convertirse en una moderna versión del
"aprendiz de brujo". Enjuiciando esta Guía
desde el punto de vista pragmático, el resultado
ha sido plenamente satisfactorio: los cirujanos tienen
con ella una obra muy útil, que les ha de servir
de compañero bibliográfico y consejero
en la atención a los pacientes.
- Después, es factor cualitativo indiscutible
la programación y estructuración de la
Guía, la ordenación temática y
su contenido. El sumario refleja la cuidada selección
de los temas, y la redacción de los capítulos
muestra una cohesión que ha conseguido un equilibrio,
que no es sencillo de lograr, entre principios teóricos
etiopatogénicos o fisiopatológicos, y
exposición de realidades diagnósticas
y terapéuticas, que son las que constituyen,
en definitiva, todo el sentido teleológico de
la acción del cirujano.
- Las dos premisas anteriores solamente se pueden cumplir
si la elección de los autores es la idónea
por su competencia. Una Guía Clínica no
cumple su finalidad si cada capítulo no refleja
la meditada experiencia que dimana del estudio y del
quirófano, expuesta con claridad didáctica.
Sin duda, la decisión más acertada de
la AEC ha sido encargar la dirección de esta
Guía a la Unidad de Cirugía Esofagogástrica
del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca de
Murcia, que dirige el profesor Parrilla y que ha contado
con la encomiable colaboración editora de las
profesoras Martínez de Haro y Ortiz. Esta Unidad,
cuyo desarrollo ha alcanzado justo prestigio entre nosotros
y que tiene constantes contribuciones científicas
en la literatura internacional, expresa claramente la
dedicación de todo un equipo ejemplarmente coordinado
por el profesor Parrilla, con ideas sensatas de cuál
es la verdadera orientación que ha de seguirse
en la estructuración quirúrgica moderna
de un Hospital Universitario: sin renunciar al concepto
fundamental de la Cirugía General, hay que desarrollar
especiales conocimientos y habilidades en patologías
que por sus características exigen dedicaciones
preferenciales y crear equipos integradores de otros
especialistas que colaboren a un mismo fin, para ofrecer
a los enfermos la mejor calidad posible en su tratamiento,
y participar activamente en el progreso de sus bases
científicas. La existencia de esta Unidad es
mérito innegable del tesón y claridad
de ideas del profesor Parrilla, quien ha sabido comprender
cuál es el futuro de la Cirugía General
y que el cirujano debe ser, como afirmaba Deaver, algo
más que un médico. Desde sus inicios en
la Universidad de Murcia he sido testigo admirado de
su dedicación y labor integradora de la investigación
con la prácticas quirúrgica, y de su capacidad
para coordinar proyectos como la Unidad de Cirugía
Esofagogástrica.
Con justicia, los editores agradecen a Aran Ediciones
su esmerado trabajo editorial, y a Wyeth Lederle su
decidido apoyo económico al proyecto de las Guías
Clínicas y FC de nuestra Asociación, es
éste un modo ejemplar de llevar a cabo la colaboración
de la industria farmacéutica con los objetivos
de la AEC, que con esta obra continúa el ambicioso
proyecto de cumplir los fines estatutarios que sustentan
su existencia integradora de los cirujanos españoles.