Guía
Clínica de la AEC: Gestión Clínica
en Cirugía
PRÓLOGO

La
Asociación Española de Cirujanos (AEC)
tiene entre sus funciones la de contribuir a la formación
continuada de sus asociados, para lo cual, entre otras
actividades, viene editando una serie de Guías
de Práctica Clínica en las distintas áreas
de capacitación específica de nuestra
especialidad, que tienen por objeto ir sustituyendo
paulatinamente la medicina basada en la experiencia
por la medicina basada en la evidencia. Estas Guías,
aunque dirigidas a todos los cirujanos generales, interesan
particularmente a los cirujanos con dedicación
preferente a cada una de estas áreas.
En los últimos años, por las razones que
luego expondremos, se ha hecho evidente la necesidad
de acercar la Gestión Clínica (GC) a los
profesionales y, en este sentido, todos los cirujanos,
sea cual fuere su área de actuación, necesitan
familiarizarse con una serie de conocimientos que les
permitan un diálogo fluido con los responsables
de la administración de recursos sanitarios.
En este sentido, el nuevo programa de formación
MIR ya recoge la necesidad de esta formación
en GC para nuestros cirujanos, en cuyo futuro, sin duda,
los repartos de recursos
tendrán consideración de imperativo ético.
Esta Guía, que tengo el honor de prologar, es
fruto del quehacer de una de las secciones más
activas de la AEC, la Sección de Gestión
de Calidad, y constituye una puesta al día de
estos conocimientos a los que hacíamos referencia.
En la era de la globalización asistimos a un
contraste brutal entre la atención médica
que se presta en los países del tercer mundo
y la que se presta en el mundo occidental. En este último,
la denominada “cultura del bienestar” exige
atención médica completa para todos los
ciudadanos, lo que supone uno de los avances sociales
más importantes conseguidos por el hombre. Ahora
bien, esta “atención médica para
todos” implica un incremento progresivo del gasto
que podría cuestionar la viabilidad del Sistema
Sanitario Público en el futuro. Este incremento
se relaciona con distintos factores como son: el envejecimiento
de la población -con una proporción elevada
de patologías crónicas-, el aumento de
la
población por la inmigración, el desarrollo
de nuevas tecnologías diagnósticas y terapéuticas
muy costosas, la medicalización de nuestra sociedad
y también las ineficiencias en nuestros centros,
entendidas como gastos evitables o innecesarios que,
según algunos estudios sanitarios, pueden alcanzar
hasta el 30-40% del presupuesto de los hospitales. Entre
los factores relacionados con la ineficiencia están
la infrautilización de recursos (quirófanos,
consultas, equipos diagnósticos, etc.), su sobreutilización
(pruebas complementarias excesivas, fármacos
no indicados, estancias inadecuadas, etc.), los efectos
adversos (infecciones, reingresos, reintervenciones,
etc.), la incorporación descontrolada de nuevas
tecnologías, etc. Muchos de los problemas que
sufrimos en nuestros centros podrían verse aliviados
si hiciéramos un uso más racional de los
recursos. Pero para ello, es necesario que los profesionales
conozcamos el manejo de los sistemas de información
necesarios para llevar a cabo una correcta gestión
de estos recursos, lo que facilitará el diálogo
con la dirección para marcar objetivos y conseguir
el nivel de autonomía necesario para adecuar
los recursos a las necesidades asistenciales. Al fin
y al cabo, somos los clínicos quienes mejor conocemos
los procesos y, por lo tanto, los más capacitados
para ello.
Un aspecto importante claramente relacionado con la
ineficiencia y que se observa en todas las áreas
de actuación médica, es la variabilidad
de la práctica clínica. Este hecho se
debe, principalmente, a la falta de evidencia científica
en algunas materias, al desconocimiento o, simplemente,
al estilo de práctica clínica. Esta variabilidad
se observa sistemáticamente en todas las especialidades,
tanto en indicaciones, como en la utilización
de pruebas complementarias, empleo de medicamentos,
elección de técnica quirúrgica
y resultados clínicos. Existen variaciones geográficas,
entre hospitales e incluso dentro de un mismo servicio.
Para disminuirla se hace necesario conocer y aplicar
la mejor evidencia científica disponible y consensuar
las pautas de actuación.
Otro punto preocupante, relacionado también con
la ineficiencia, es la desmotivación de los clínicos.
Aunque su origen es multifactorial, uno de los elementos
que influyen en ella es la falta de sistematización
del trabajo, lo que lleva a una falta de coordinación
y posibilidades de errores médicos (tema de interés
creciente por parte de todos los agentes sociales).
Una dimensión que suele ser insuficientemente
considerada es la percepción que tiene el paciente
de los servicios recibidos. Con frecuencia se observan
desajustes entre la calidad que cree el profesional
que percibe el paciente y la que este realmente experimenta.
Es necesario aproximarnos al paciente y conocer cuáles
son sus necesidades y expectativas. Los pacientes cada
vez son más exigentes, pues tienen más
información y piden participar más activamente
en la toma de decisiones dentro del proceso asistencial.
A todos los aspectos previamente mencionados intenta
dar una respuesta adecuada la presente Guía,
en un lenguaje reconocible por cualquiera de nosotros.
En ella se tratan los temas más importantes para
la GC de un Servicio de Cirugía, como son: Sistemas
de información y medición, Sistemas de
Gestión de la Calidad, Gestión de procesos,
Gestión del bloque quirúrgico y de las
unidades de CMA, Seguridad clínica, Perspectiva
del paciente, Bases para la gestión económica,
Memoria de Gestión de un Servicio de Cirugía,
Herramientas de apoyo (Estadística para cirujanos,
“Cirugía Basada en la Evidencia”,
páginas web para Cirujanos y Gestión del
conocimiento), Motivación de los profesionales
y Marketing Sanitario.
Aunque actualmente la búsqueda de información
sobre cualquier tema no ofrece ninguna dificultad, la
presente Guía, al reunir todos los conceptos
actuales sobre la GC de un Servicio de Cirugía,
va a resultar extraordinariamente útil a todos
los cirujanos, tanto más cuanto mayor sea su
nivel de responsabilidad. Desde estas líneas,
quiero felicitar a todos los autores y expresarles mi
agradecimiento.
Prof. P. Parrilla Paricio