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Martes, 9 de Marzo de 2010
AVISO A PACIENTES
La información de este sitio está dirigida a profesionales de la medicina. Su contenido no debe utilizarse para diagnosticar o tratar problema alguno. De necesitarlo, por favor, consulte con su médico.
 
 
Hernia Inguinocrural

PREFACIO
PRÓLOGO
ÍNDICE
TEXTO COMPLETO (Archivo PDF 13,4 MB, 45-46 minutos a 56 Kb/s)

PREFACIO Subir
Un libro-tratado sobre la hernia inguinocrural que contuviera todo el saber actual sobre el tema era la idea que me inquietaba desde hacía tiempo. Los conceptos clásicos estaban cambiando muy rápidamente: la llegada y aceptación de las prótesis en la reparación, de la laparoscopia y de muchas técnicas americanas con nombre propio, que se añadían a los epónimos de la complicada región anatómica, contribuían a crear más confusión a los cirujanos generales.

Desde siempre he tenido un especial interés por la hernia y probablemente hayan influido en ello muchos factores, como el descubrimiento, cuando era estudiante, de los tratados anatómico-quirúrgicos del siglo XIX y principios del XX en la biblioteca de mi padre.

de las primeras intervenciones en que le ayudaba, mientras me hablaba de los antiguos cirujanos-barberos;del descubrimiento de Bassini; de las técnicas de Ferguson y Halsted y del único español que da nombre a un ligamento en la zona inguinal, Gimbernat, haciéndome tocar el lígamentum lacunare, enseñándome el tendón conjunto, el ligamento inguinal y cómo explorar bien toda la región para no dejar hernias sin resolver. la ligadura alta y resección del saco era entonces la maniobra más importante, además de la plastia; hoy no es así y, por otro lado, cuando un futuro cirujano empezaba su formación hospitalaria, la hernia, que se consideraba como una patología menor, era la única que los cirujanos del Servicio le dejaban operar, muchas veces en la urgencia, con una presentación complicada, motivo final de este interés, pues la mayoría de las veces los residentes solo podíamos operar estas pequeñas cosas.

Los grandes hospitales, hoy llamados terciarios o de referencia, donde se formaban y forman los cirujanos por el sistema MIR, en España no recibían casi hernias inguinocrurales, ya que se ocupaban de patologías "mayores" abdominales; de esta manera, los cirujanos del Servicio no podían enseñar a los más jóvenes una buena técnica, ni tampoco había interés en un seguimiento clínico, pues no se consideraba importante la publicación de los casos. El resultado era un desconocimiento real de los índices de reproducción, muy altos en las revisiones que se hicieron, incluida la de mi hospital durante esos años, que llegan a la década de 1980-1990 y más adelante. Las "corrupciones' e interpretaciones personales de la técnica clásica de Bassini, así como las derivadas de ella, Mc Vay y, en los últimos años, Shouldice, y quizá, las lagunas anatómicas por la diversidad de nombres y epónimos, fueron además los factores que influyeron en estos malos resultados y, desde luego, en los peores al reoperar una hernia recidivada.

Basta revisar nuestra revista Cirugía Española, el órgano oficial de la Asociación Española de Cirujanos (AEC), para corroborar estos datos y comprobar que en los años setenta y ochenta no hay casi publicaciones ni comunicaciones sobre el tema, ya que no interesaba.

Algunos cirujanos en nuestro país comienzan a partir de los últimos diez años a cambiar este estado de cosas, prodigando reuniones y congresos sobre la hernia, midiendo resultados con seguimientos controlados, comunicándolos e interesando a muchos más, creándose en el seno de la Asociación Española de Cirujanos, la sección de Pared Abdominal.

Por otro lado, la presencia más actual de Unidades de Cirugía sin Ingreso especializadas en este tipo de patología, así como la aceptación general de la reparación protésica en la hernia, inimaginable hace unos años, están cambiando el panorama quirúrgico en este tema.

Muchos de estos cirujanos con inquietud, no todos como hubiera sido mi deseo, han contribuido a la redacción de este libro que espero les sea de utilidad. Desde estas líneas mi amistad y agradecimiento personal a todos ellos. No hubiera podido editarse sin la ayuda de la empresa de material quirúrgico que, de una manera aséptica, nos ha ayudado dejando al editor y a los autores toda la libertad de elección y de expresión. Gracias.

Quiero acabar dando las gracias a mi mujer Daniela y a mis hijos Fernando, Alicia, Javier y Guillermo, a los que he robado nuestro tiempo, que me han soportado con enorme paciencia y animado para que llevara adelante este proyecto.


A mis padres, por su ejemplo.


Fernando Carbonell Tatay     
Profesor Asociado de Cirugía     
Universidad de Valencia     
 
 
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